El investigador del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas Ricardo Flores ( foto ) participó ayer en el curso «El ácido ribonucléico. Del origen de la vida a la Biomedicina»
PALOMA GUINEA, SEVILLA
La UNIA se convirtió un foro de debate de excepción, en la mañana de ayer. Además de contar con la presencia de Santiago Herrero, la sede de la Cartuja recibió al profesor de Investigación del CSIC e investigador del Instituto de Biología Celular y Molecular de Plantas Ricardo Flores Pedauyé, que participó en la primera sesión del seminario «El ácido ribonucleico. Del origen de la vida a la biomedicina», que dirige, el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Sevilla Agustín Vioque Peña, e intervino en una posterior rueda de prensa, presidida por la vicerrectora de Extensión Universitaria y Participación, María García-Doncel.
Vioque señaló en la comparecencia la enorme relevancia que está cobrando el estudio del RNA (RiboNucleic Acid) para, por ejemplo, el diseño de nuevos tratamientos y fármacos que logren combatir la resistencia de los virus a ciertos antibióticos. «Con este curso, hemos pretendido abarcar los aspectos de básicos del RNA y cómo podemos aprovechar sus capacidades para diseñar nuevas terapias o fármacos para combatir o tratar enfermedades», dijo. Señaló que supone un herramienta de gran utilidad para el diagnóstico, y que las bacterias sean, cada vez, más resistentes a los antibióticos, supone un riesgo grande para la población. El RNA ofrece, en este sentido, la posibilidad de encontrar nuevas dianas terapéuticas. «Hablamos de algo parecido a una carrera armamentística. En el momento que descubrimos un nuevo antibiótico, las bacterias desarrollan una nueva resistencia», reseñó.
Los virus de RNA usan el ácido ribonucleico como material genético o para su proceso de replicación. A este respecto, Flores matizó que «la mayoría de los virus que nos afectan son de RNA y que el virus del sida, la gripe, la polio y casi todos los presentes en las plantas, son de RNA». El investigador se ha especializado en viroides, los agentes infecciosos más pequeños descritos hasta la fecha, que están constituidos únicamente, por una molécula circular de RNA. Vienen a representar una etapa primitiva de los virus y generan enfermedades en las plantas que pueden desembocar en su destrucción o en la reducción de la productividad los cultivos, impactando seriamente en actividad agrícola y económica. Aseguró que antes de nuestro mundo actual, basado en ADN y proteínas, existió, hace más de 3.900 millones de años, un mundo de RNA y que los viroides proceden de él. «Actualmente, los viroides afectan a muchos cultivos de enorme importancia económica. Matan y reducen la productividad de las plantas, haciéndolas más sensibles al resto de agentes», manifestó.
Resaltó la existencia en Andalucía, de un tipo de viroide que afecta a los aguacates y, a nivel internacional, de otro que ha acabado ya con veinte millones de palmeras cocoteras. Este último llegó a despertar el interés de la FAO, hasta el punto de que envió a Filipinas investigadores para tratar de descubrir de qué agente se trataba. Indicó, en este sentido, que le principal vector de contagio es el hombre y que si estos le afectaran a directamente, serían más conocidos. «Su extensión se debe a que los cultivos económicos se intercambiaban, hasta hace poco, entre los países, sin control, aunque ya esto no ocurre». Afirmó que representan el peldaño más bajo de la escala biológica, a partir del cual se puede estudiar la aparición de los seres vivos. «Es un sistema simple que puede permitir conocer el origen de la vida», concluyó.
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